9.10.06

Impunidad: feminicidios más allá del caso Juárez

En México cada día tres mujeres, niñas y adultas, son asesinadas sólo por su condición de género.Esta cifra revela que los feminicidios en nuestro país van más allá del caso de las muertas de Juárez, pues en seis años, de 1999 a 2005, 6 mil mujeres fueron victimadas en 10 estados del país.

La violencia que se ejerce sobre ellas no distingue clases sociales o grado de escolaridad: lo mismo ocurre en la casa que en la calle, y la mayoría de los responsables son familiares o conocidos de las víctimas, ante quienes las mujeres, en todos los casos, están en la "extrema indefensión".

Lo anterior se expone en el documento Violencia feminicida en 10 entidades de la República mexicana, una investigación realizada -con el apoyo de especialistas- por las ex diputadas que conformaron la Comisión Especial para Conocer y Dar Seguimiento a las Investigaciones Relacionadas con los Feminicidios en la República Mexicana y a la Procuración de Justicia, de la 59 Legislatura.

La investigación recoge los resultados de un año de trabajo; en él se recopiló, entre otros datos, información estadística de procuradurías de Justicia estatales, tribunales y organizaciones civiles, lo cual ofrece un panorama sobre la realidad de la violencia contra las mujeres y su expresión extrema, que es la muerte.

El análisis fue entregado en septiembre pasado a la Procuraduría General de la República (PGR), con el fin de coadyuvar en las investigaciones que realiza la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Relacionados con Actos de Violencia contra las Mujeres (Fevim), creada en febrero de este año.

Un problema nacional

El estudio concluye que la violencia feminicida en el país es un problema que va más allá de Ciudad Juárez y en el que tanto autoridades locales como federales se han visto rebasadas. "La mayoría de los crímenes están en la impunidad", lo que se traduce en "violencia institucional", reflejo de la insuficiencia de políticas gubernamentales para solucionar el fenómeno.

En las estadísticas que presenta el documento, Veracruz encabeza la lista de mujeres asesinadas con mil 494 víctimas en el periodo 2000-2005, mientras que el estado de México reporta mil 288 casos entre 2000 y 2003 -se carece de cifras confiables en años posteriores o de un registro puntual de los crímenes de género.

Lo mismo ocurre en Chiapas, donde se contabilizaron mil 242 casos entre 2000 y 2004.
Otras entidades del país en las que el número de mujeres asesinadas es preocupante son Guerrero, el Distrito Federal, Chihuahua, Oaxaca, Sonora, Baja California y Morelos.

Autoridades cómplices

El escrito también da a conocer que en el momento de iniciar la investigación, en muchos de los casos, las autoridades niegan o minimizan el fenómeno, lo cual es una constante que revela la necesidad de un cambio cultural sobre la percepción de la violencia contra las mujeres.

De acuerdo con la investigación, los feminicidios "son una forma extrema de la violencia de género, pues a las mujeres se les asesina casi siempre para culminar con una larga cadena de hostigamiento, maltrato, daño, repudio, acoso y abandono". Este fenómeno, se indica, no respeta estratos sociales, aunque la mayoría de las víctimas son pobres o marginadas, tienen pocos estudios y la mayoría es asesinada en sus propios hogares.

Aunque la violencia puede salir de este patrón, lo cierto es que en todos los casos, ellas son "torturadas, maltratadas y atemorizadas, padecieron cautiverio y todas fueron agredidas y violentadas hasta la muerte. La mayoría de los casos están impunes".

La marca del odio

Alicia Elena Pérez Duarte, titular de la Fevim, asegura en entrevista con EL UNIVERSAL que en toda la República "encontramos que las mujeres son asesinadas precisamente porque son mujeres; las huellas que tienen en el cuerpo son distintas a las que presentan las víctimas de crímenes asociados a otro tipo de ilícitos como el robo, por ejemplo. La marca es distinta".
Detalla que "el patrón es que son salvajemente golpeadas, hay una precisión en los golpes o las lesiones que tiene que ver con su sexualidad; pueden ser violadas o no, pero la precisión de los golpes en el cuerpo, en el sentido de su genitalidad, es muy clara. Lo encontramos en Chimalhuacán, estado de México; en Morelos; en Ciudad Juárez, Chihuahua; en Cancún, Quintana Roo, y en el Distrito Federal".

Otro de los aspectos de este fenómeno "es la relación que existe entre la desprotección de la víctima y la enorme posibilidad que tiene frente a quien la asesinó de hacerlo de esta manera".
Un ejemplo de feminicidio es el caso de la llamada Mataviejitas, expone. "Las mujeres de la tercera edad fueron asesinadas por este personaje, las estrangularon, las escogieron porque eran mujeres, porque estaban desprotegidas, había la posibilidad de actuar, había mayores posibilidades de impunidad".

Uno de los aspectos graves de estos crímenes es que lo mismo se dan en la casa, el trabajo o en la calle, y son la expresión última de la violencia intrafamiliar, en la que tres de cada cinco mujeres son agredidas en su hogar, una violencia que crece paulatinamente y termina en el homicidio. Urge cambiar esta realidad.

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